Una noche de agosto

No abrí los ojos. En la penumbra del cuarto, desperté sin saber que estaba en mi habitación. Sentí un sudor frío en mi cuerpo febril, que tiritaba a pesar del calor. El corazón latía tan deprisa que dolía. Dolía el pecho, la espalda y los brazos. Traté de que no me casteñeasen los dientes, de…

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