De vez en cuando me gusta zamparme una hamburguesa. Sé de sobra que no es bueno, que es comida rápida y que es incluso mala para la salud. Tampoco es que sea una maravilla para el paladar. Con los libros me pasa un poco lo mismo. Me han gustado muchos cuya calidad es más que cuestionable (y me está viniendo a la cabeza cierta opera espacial que leí no hace mucho). A veces me doy cuenta de que lo estoy leyendo no es precisamente una obra maestra, otras ni me lo planteo, pero no puedo evitar que me guste. Me entretiene, me emociona o me hace reír y no le pido más. 

También me pasa lo contrario muchas veces. Reconozco la calidad, a veces incluso extraordinaria, del libro; pero no me gusta. A veces es una cuestión de estilo, el autor me parece demasiado ampuloso, académico, pretencioso o fanfarrón (siempre para mi gusto) En ocasiones no consigo empatizar con los personajes. Tengo llegado a odiar a alguno, a no soportarlo, e incluso he dejado de leer un libro por ello. Otras veces son los temas que trata o cómo los aborda. 

La cuestión fundamental de todo esto es que hay que diferenciar el gusto del criterio. Porque no son lo mismo, ni por asomo, y os voy a definir lo que para mí es uno frente al otro. El gusto nos dice si algo nos agrada o nos disgusta. El criterio nos dice si es de buena o mala calidad. 

Debemos diferenciar también por supuesto lo que es una reseña hecha para animar a la lectura de un libro de lo que es una crítica, cuya intención puede ser la misma o la contraria, según el criterio del crítico. Últimamente veo que se confunden mucho estos términos. Para mí, lo que hacemos la mayoría de blogueros aficionados son opiniones argumentadas, tanto positivas o negativas como neutras. Algunos a veces hacen verdaderas reseñas, que poco más son que publicidad, siendo esa su función por definición, si bien el término está perdiendo su significado original. Reseña hoy día puede significar también crítica o simple opinión. 

Toda esta reflexión viene a lo que decía un conocido escritor en un artículo que leí. El autor explicaba que con las nuevas tecnologías y plataformas el lector mandaba. Afirmaba que el boom de la autopublicación haría que los lectores desarrollasen un fuerte criterio propio, solo leerían lo bueno y finalmente solo publicarían los buenos escritores. Como lectora me temo que esto es muy bonito, pero muy irreal. Al leer diferentes entradas de blogs sobre los mismos libros se ve que no coinciden. Unos alaban libros que otros detestan.  ¿Tiene criterio el lector medio? ¿Qué tiene de malo que haya libros mediocres o incluso malos? Muchos se quejan de la falta de calidad de muchos libros porque afirman que entre todos ellos es muy difícil que los buenos destaquen. Otros lo achacan a la falta de criterio por parte del “consumidor” ¿Somos lectores o solo compradores? ¿Puede la literatura, y la cultura en general, ser solo un producto a la venta más? Ignoro la respuesta, pero a mí personalmente me da bastante grima que los libros sean tratados casi como el pescado o el papel higiénico. 

Pero me estoy desviando del tema ¿El lector común tiene criterio? Sinceramente no lo sé. Ni siquiera sé si el mío funciona. A veces no me acabo de fiar de él, por mal que quede decirlo. No sé si mi criterio está lo suficientemente desarrollado para diferenciar lo bueno de lo mediocre; pero,¿decidimos con el criterio o nos guiamos por el gusto? Creo que esta pregunta es la más importante. 

Hay que tratar de ser objetivo, pero en todo esto el gusto influye y el propio criterio tiene una parte subjetiva. No somos robots ni ordenadores, tal vez de ahí que un mismo libro tenga valoraciones muy dispares. Si un libro nos ha gustado es más fácil que obviemos sus carencias y hasta sus fallos. Y a muchos directamente nos gusta la “lectura rápida”, que dista mucho de ser literatura y mucho más de ser arte. Es un simple producto comercial y poco más. Como tal hay que entenderlo y tratarlo. Nos guste o nos defraude, este tipo de libros nunca dejan huella ni sientes la necesidad de volver a leerlos. Pero gustan y venden. 

Pensaréis que esto es cosa del auge de lo digital y la inmediatez de plataformas como Amazon. Yo creo que viene desde que los costos de la impresión se redujeron y se posibilitó el acceso a los libros, que antes eran un objeto de lujo. Recordad las novelas de a duro o el pulp fiction, por poner dos ejemplos muy conocidos. Por supuesto, esto tiene sus ventajas y sus desventajas, pero ¿vamos acaso a limitar el acceso a los libros, como cuando era necesario que un monje se pasase meses copiándolo a mano para obtener un ejemplar, en defensa de la calidad? ¿Y quién decide, en ese caso, lo que es digno de publicar y lo que no? ¿Quién decide lo que tiene suficiente calidad? 

Aún así, hay que reconocer que por mucho que gusten, algunos libros no hay por donde cogerlos. Faltas de ortografía graves, expresiones extrañas imposibles de entender, discordancias notorias en el argumento, ausencia total de descripción, ritmo inadecuado… En alguno te da la impresión de que el que lo escribió tenía prisa (me están viniendo dos en concreto a la cabeza, que no voy a citar). Y también están los que son correctos en la forma, pero parecen mediocres. O simplemente, vacíos.  Son como las hamburguesas, comida rápida, basura,  y muchas veces lo sabemos, pero un poco de comida basura de vez en cuando hasta sienta bien. Y puede que incluso os guste, aunque el criterio os diga que no es buena. 

El criterio hay que entrenarlo. Es importante, en mi opinión, sobre todo para los escritores o aspirantes a escritor, educar el gusto y entrenar el criterio. Aunque creo que la gente que escribe habitualmente, los que escriben bien, tienen el criterio  más desarrollado; pues deben ser capaces de aplicarlo a su propia obra. Este entrenamiento es también lo más importante a la hora de valorar un libro, cualquier forma de arte  o un simple producto del supermercado. En el fondo, todos nos pasamos el día criticando las cosas a nuestro alrededor. Ese conocimiento lo da, en parte,  la experiencia. Y en el caso de las manifestaciones artísticas es necesario estudiar, comparar y documentarse; pero también dejarse llevar por el instinto, por esa repulsión o atracción que sentimos hacia lo que experimentamos con una obra. 

Sé que no os respondido la cuestión principal, ni ninguna otra pregunta. He de reconocer que ni siquiera era mi intención hacerlo. Lo que pretendía era que os hagáis esas preguntas, que os paréis un momento a pensarlo. Yo llevo meses dándole vueltas sin encontrar respuestas. 

Y ya para terminar y como resumen de todo esto, os dejo una frase de Henry Van Dyck:

Utiliza en la vida los talentos que poseas: el bosque estaría muy silencioso si solo cantasen los pájaros que mejor cantan.

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8 comentarios en “El criterio y el gusto del lector

  1. Escribir sobre esto es meterse en un camino pedregoso, querida amiga.

    Yo creo que la opinión es subjetiva; pero también creo que hay obras buenas y malas, independientemente de la opinión del lector. Al fin y al cabo, la literatura tiene una gran parte objetiva de estudio y análisis que no se puede discutir.

    Si bien es cierto que el leer siempre ha sido un entretenimiento, también acarrea una profunda responsabilidad que el escritor y el lector tienen que asumir. Sinceramente, creo que desde hace tiempo es un arte que no se ha tratado con respeto.

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    1. Sé más o menos el berenjenal en el que me estoy metiendo, pero son cuestiones que alguien tenía que sacar. Es un tema controvertido al que llevo bastante tiempo dándole vueltas. Si me caen pedradas por esta simple opinión, que poco más es que plantear preguntas, pues las soportaré.
      Estoy de acuerdo en que el análisis objetivo es diferente de la opinión del lector y así tiene que ser. Por supuesto, hay obras malas, regulares, aceptables, buenas y unas pocas muy buenas; siendo objetivos. Lo que trato de decir es que esas obras de calidad cuestionable tienen su público, algunas son betsellers.
      El criterio es algo que el lector ( o consumidor) desarrolla, pero como bien afirmas es una responsabilidad de ambas partes, lector y escritor. Si el artista no es crítico con su propia obra mal vamos.
      En cuanto a la falta de respeto al arte, creo entender a qué te refieres. Mi opinión es que hoy es más visible como lo es todo en general, porque estamos todos conectados. Y se le da voz a todos, lo que tiene ventajas e inconvenientes.
      Muchas gracias por pasarte por aquí y comentar.

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  2. A veces también es difícil definir los criterios que hacen que una novela sea objetivamente buena o mala, porque también la forma de interpretar el arte va cambiando con los años. Por otro lado, ahora, hay muchos títulos y leer toda la oferta para determinar qué obras son buenas es una tarea casi imposible. ¿Cuántas novelas desconocidas pueden ser realmente buenas y, sin embargo, puede que ni hayamos oído hablar de ellas? Estamos en una época en la que predomina el beneficio económico y con que guste el libro y se venda es suficiente.
    Pero también está el hecho de que, como ha comentado Miriam, la opinión es subjetiva e incluso aunque consideremos objetivamente que una novela es buena, si no despierta algo en nosotros, no nos va a valer de nada su calidad literaria. Quizá un lector con más criterio sepa valorar esta calidad aunque luego no le guste a nivel emocional (porque al fin y al cabo el arte tiene que despertar emociones) en comparación a otro lector con un criterio menos trabajado. En fin, es un tema que da para mucho, la verdad. Un saludo!

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    1. Muchas gracias por leer y aportar tus apreciaciones.

      Es muy cierto lo que comentas, el factor emocional influye ( a mí muchísimo, aspecto que me gustaría corregir)
      Sobre la imposibilidad de leer o al menos conocer todos los libros buenos he hablado un poco en otra entrada. Y pensaba hacer un post dedicado al tema.
      Respecto al cambio en los criterios objetivos para interpretar el arte, es cierto que van cambiando. En unas épocas se prefieren unas corrientes de pensamiento frente a otras. Creo que está un poco relacionado con la filosofía también.
      Se podrían escribir miles de páginas, libros enteros, sobre este tema. Lo que pasa es que he buscado y parecía no interesarle a nadie o al menos no vi muchos post sobre lo que trato de plantear.
      Mil gracias. Saludos.

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  3. Desde luego es para pensarlo. Una buena reflexión. Supongo que así somos, así nos va. Lo perfecto sería un buen criterio mezclado con el gusto particular de cada uno. Y ya se sabe, para gustos los colores.

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    1. Muchas gracias por pasar por aquí y dejar tu comentario.
      He tratado de no generalizar, de simplemente plantearlo y que cada persona se haga también sus preguntas. Yo sigo sin verlo claro, aunque algunos habéis aportado muchos matices, aquí y en las redes.
      Para mí es bueno que haya variedad; como dices, para gustos los colores.

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